(Publicado en mi+d: http://www.madrimasd.org/informacionIdi/analisis/analisis/analisis.asp?id=56145)
Si el principio del siglo XX fue la época dorada para la física fundamental, y tuvo como protagonista a la Cuántica, en este principio de centuria las estrellas con exoplanetas brillan, nunca mejor dicho, con luz propia.
Desde que se detectasen los primeros exoplanetas a mediados de los noventa, este campo científico ha avanzado enormemente. Se han confirmado ya más de 800 planetas orbitando estrellas muy lejanas a nuestro Sistema Solar. Y esto nos está permitiendo entender la inmensa variedad de la fauna planetaria, los posibles escenarios de formación, sus tamaños y sus masas. Más aún, en algunos casos ya estamos estudiando sus atmósferas, incluyendo la composición química. En la mayoría de los casos, se trata de planetas gigantes, esencialmente gaseosos o formados por hielos. Los análogos decir, queríamos buscar exovas t desvelar las arquitecturas exoplanetaris (los diferentes tipos de sistemas planetarios que se een el Sistema Solar son Júpiter y Saturno, por un lado, y Neptuno y Urano, por otro. El siguiente paso es el estudio de planetas rocosos, similares a Mercurio, Venus, la Tierra y Marte. Y lo que se puede denominar el grial exoplanetario: la zona de habitabilidad, en la que existe la posibilidad de encontrar agua en forma gaseosa, sólida y, lo que es más excitante, líquida, lo que nos sugiere la posibilidad de encontrar vida. Es una escalera de conocimiento, en la que cada peldaño ofrece nuevos datos, al igual que nuevas incógnitas. Continue reading →